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En
España el enfermo mental está desprotegido por los Poderes
Públicos que deliberadamente dejan subsistir la situación
actual con una insolidaridad descarada solo apercibida en su
auténtica dimensión por los familiares-cuidadores. El resto de
la sociedad de vez en cuando tiene noticias de que existen
"desequilibrados" por las páginas de sucesos de los
periódicos, pero, como el enfermo mental no suele ser violento
fuera del ámbito familiar, no surge el impacto social que
haría a los políticos buscar algún tipo de solución para este
auténtico y gravísimo problema, que no es en si la supuesta
violencia que en un momento dado se puede generar en el seno
de la familia, sino la desprotección social que sufren el
enfermo y sus cuidadores.
El
Gobierno conoce el problema y, aparte de una discreta atención
sanitaria, lo deja correr. El gasto público hay que
controlarlo, no se pueden subir los impuestos, quitaría votos
tal medida, qué más da que una parcela de la sociedad
española, que no mete ruido, esté desamparada. No quieren ver
los graves problemas sociales en el seno de nuestra sociedad,
el submundo
de un país desarrollado, y se tapan los ojos si ven a un
mendigo tirado en un banco, a ancianos muriéndose solos y a
los enfermos mentales... Al final si se les pregunta
insistentemente a lo mejor pueden dar una respuesta
incongruente mezclando la libertad personal con otros
razonamientos constitucionales y legales que dejan fríos a los
que de verdad conocen el problema y saben que todos los
gobiernos, a partir de la reforma de la Ley de Sanidad, están
incumpliendo gravemente sus obligaciones. Y los partidos
políticos que no gobiernan, pero que deben controlar al
Gobierno, no quedan libres en absoluto de su responsabilidad
en este tema.

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